sábado, 16 de noviembre de 2013

Happiness is a warm gum.

Lo mejor y peor de la felicidad es que la gente nunca es consciente de ella.
Sólo se dan cuenta cuando ya se fue, cuando vuelven a pasearse por sus recuerdos y se dan cuenta de lo bien que estaba todo aquella noche, de lo fácil que hubiese sido sonreír y dejar a un lado los dos detalles diminutos que le impedían disfrutar.

Pero peor que darse cuenta tarde de que fuiste feliz, es ser consciente mientras lo estás siendo.
Es un calor frío en el pecho, una melancolía prematura, un querer que te abracen mientras gritas para poder parar el tiempo y que todo siga así.
Porque no es tan difícil ser feliz.

Y a veces tú mismo te creas los obstáculos.
Ser quien eres nunca o casi nunca importa, porque la gente está demasiado ocupada consigo misma para ver tus defectos (y tus virtudes).
Así que todo el esfuerzo no importa, y fluir es tan sencillo como saber lo joven que eres, y poner todos tus sueños al principio de una noche.

jueves, 14 de noviembre de 2013

"Hay que dejar de buscar culpables"
Pero es más sencillo decirlo que hacerlo.
Porque si bien es fácil culparte a ti de todo,
más fácil me resulta culparme a mi.
Y no importa si mentiste o te creí,
los libros, la ficción tiene la culpa.
¿No me sentiría mejor sin ser Lula Mae? Todo este drama estaría lejos,
y yo sólo sentiría que no sé que me falta, que no sé que hago mal
que el mundo es más grande y más terrible
sin frases que atribuirme.

Pero de esta forma, al menos quedan las letras,
gritando hasta la afonía,

pero nadie lee nada, y por tanto nada entienden.

Y aún así, las palabras calman y refugian en las noches de tormenta.
Y en los días
luminosos, claros, azules,
donde ya no iluminan sus ojos.

lunes, 28 de octubre de 2013

Tú y yo tan azucarados, y sin embargo con tantas probabilidades de partirnos en dos.
Un pedazo que seas tú,
Y el otro me lo quedo yo.
Porque parece que somos algo indivisible, pero somos dos materiales diferentes,
Y algún día tú te llevarás lo tuyo, y yo me alejaré saltando entre líneas ilegibles.

Pero ahora nadie recuerda el futuro, porque hay pedazos de nosotros tan dulces que quiero dividirlos en segundos hasta que formen tu sonrisa medio torcida.
Es como dormir la siesta abrazados sólo por las piernas
Y dejar que el resto del cuerpo se enrosque en su propio espacio.
No ver una película porque prometí que la vería contigo.
Jugar a videojuegos mientras leo, estudiar mientras duermes a mi lado, despertarte con mi risa en tus oídos.
Acariciar tus clavículas mientras te confieso algo que nunca le había contado antes a nadie.
Que cantes mi canción favorita mientras cocinas.
Maquillarme mientras te veo de reojo en el reflejo del espejo, bailando detrás por tu habitación.
Esperarte durante horas en la esquina del trabajo sólo para darte una sorpresa, para llevarte algo que he visto andando por la calle y he tenido que traerte porque era perfecto para ti.
Despertar por la mañana con tanta suavidad, que te lleva un rato descubrir si estás soñando todavía o realmente es su boca.
Conducir a toda velocidad y mirarnos, sin tocarnos hasta el siguiente semáforo.
Y que la espera se vuelva dolorosa.

Los juegos que nadie más entiende,
aunque todos jueguen a lo mismo.
No darse cuenta de la suerte que tienes,
o lo que es peor, darte cuenta de lo afortunado que eres, y ser tan consciente que se termine un poco el aire.
Es el frío del invierno en la calle y buscarte.
Los vaivenes de cintura y manos,
Los roces involuntarios
Y las caricias
Y sobretodo, mordernos.
Dulce, lenta, tierna y violentamente.
A veces, todo a la vez.


domingo, 13 de octubre de 2013

Look at me, there has to be something more than what they see.

¿Quién soy?
Ya no soy la chica que puede pasar tres días sin comer.
No soy la chica que queda con quien sea un domingo, no importa si ni siquiera le cae bien.
Ya no estoy tan perdida como estaba, sé un poco más quien soy y quizás precisamente por eso a veces resulta tan abrumador que no me encuentro. Conocerme a mi misma hace que me sienta mucho más perdida que cuando no tenía ni idea de quien era.
No soy la chica que no se ocupa de sus entregas de trabajos, que no se preocupa por estudiar, porque al fin y al cabo, siempre hay algo mejor que hacer, y sentirse viva es mucho más prioritario que aprobar.
Ya no soy tan pequeña, y sin embargo si no cuidan de mi es posible que vuelva a tener 18 años, a creerme la reina del mundo y sin embargo temblar si me obligan a bailar.
No soy la chica que se pone canciones tristes y se queda en la cama porque se odia.
Pero según lo escribo, quiero acurrucarme
Muy dentro de las mantas
Y de mí.
Y a la vez,
Salir de noche
Dejar que el frío me golpee en los pulmones
Y sentir algo,
Cualquier cosa
Mientras voy a toda velocidad.
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yo,
no escribo
pseudopoesía
siempre escribo
todo en el mismo renglón
pero a veces
por algún extraño motivo
se escribe solo así
y como no es lo mío
me parece patético.

jueves, 10 de octubre de 2013

Tal vez.

Os presento a M, en una esquina de la habitación. Toda ella es vulnerable, desde la postura de su incómodo cuerpo hasta las defensas que luchan contra los microbios.
No fue fabricada para vivir este mundo tan veloz y tan ordinario.
Ahí está, soñando con que la encuentren mientras se esfuerza en esconderse.
Matándose a sí misma y dejándose matar.
Y no osa preguntar disparates, no vaya a ser que la tachen de lunática.
Quizás si se decidiera a preguntar algunas extravagancias, encontraría, tras ser tachada de desequilibrada un par de veces o tres, a V.
Están en la misma habitación y pueden verse. Pero lo que M ve en V es a un chico sonriente, frenético, hablando a 3000 palabras por segundo.
Lo que no sabe es que gasta tanta saliva porque es la única forma que conoce de no hablar sobre sí mismo.
Ella le ve como el alma de la fiesta, y sin embargo, para V todo es tedioso, y desearía que alguien interrumpiera esta conversación con una pregunta que no sea sólo una pregunta, sino que le permita jugar un poco y dejar que las palabras bailen un poco primero para después formar una respuesta, o varias.
Pero M no va a intentar hacer comprender a la gente lo que ella es, y menos a V, siempre tan rodeado de gente, siempre tan lleno de vida (y sin embargo, siempre ansiando algo más).
Y para V, M no es la chica que tiene la capacidad de hacerle sentir algo, porque ella es sólo otra, tan corriente y tan frecuente como todas las demás.
Pero quizás esta noche, los dos prueben suerte, y ella pueda ser el sátelite que necesita él para entender este planeta.
A sólo una pregunta de lunática de distancia.

miércoles, 25 de septiembre de 2013

No es sencillo echar de menos.

Hay personas que se empeñan en deshacerse de quien algún día significó todo para ti.
Es obvio que hay gente que nos hiere y hasta nos destruye, o simplemente no son buenos para nosotros… miles de razones por las que tenemos que alejarnos de ellos, por nuestro bien.
Y lo hacemos, sin volver a mirar atrás, pero creo que hay que huir de esa costumbre que tienen algunas personas de hacer como que el otro jamás existió.
De borrarle –o fingir hacerlo- de cada uno de tus recuerdos, de no hablar jamás de quien fue tu mejor amigo como si nunca jamás hubiera formado parte de tu vida.
Pero lo cierto es que pasaron por tu vida, y sin ellos, no serías quien eres ahora.
Porque antes de conocerle, el batido de vainilla era una cosa más en el mundo.
Antes de ella, nunca habías oído a Ferreiro.
Antes de él, los jueves sólo eran jueves.
No martilleabas con los dedos en la mesa, no te gustaban los gatos, no llevabas las gomas del pelo siempre en la mano izquierda, no te tocabas la nuca, no hacías girar el móvil sobre si mismo, y por supuesto, el té no era una adicción.
Y en estas pequeñas cosas está la manera dulce de vivir, porque así les llevas contigo, a cada uno de ellos. Te pertenecen pero no hay porqué recordarles.
Todo lo que eres, son retazos de costumbres, sonrisas y manías de las personas importantes de tu vida.
Y siempre están contigo, quieras o no.

sábado, 14 de septiembre de 2013

Verdades y otras virtudes.


Hay personas de las que es inevitable enamorarse.
Y eso, viniendo de mi, que elijo fría y calculadoramente quien será el próximo por el que voy a morir y matar, es una cualidad maravillosa.
Hay personas de las que es imposible no caer fulminantemente enamorado.
Y ni si quiera importa si no te corresponden. Porque ese (inmenso) dolor es secundario comparado con el placer de no poseer la exactitud sobre algo.
Porque el amor tiene que ser descontrolado, furioso, rápido, efervescente.
Y yo, que soy experta en elegir a Romeo...
No querer desear a alguien y caer fulminado a sus pies se agradece.
No elegir amar y sin embargo hacerlo…Me devuelve la fe en la humanidad. En que existe lo irresistible, la bondad, lo electrizante, las historias deslumbrantes sobre las cosas más pequeñas. Que el mundo entero no está infestado de personas tan mundanas, corrientes y vacías como parece los domingos.
Que es necesario que existan personas de las que es inevitable enamorarse como antídoto para la desesperanza.



De todas formas, algo parecido a esto Julio Cortázar lo explica mejor que yo, como era de esperar:
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."