sábado, 14 de septiembre de 2013

Verdades y otras virtudes.


Hay personas de las que es inevitable enamorarse.
Y eso, viniendo de mi, que elijo fría y calculadoramente quien será el próximo por el que voy a morir y matar, es una cualidad maravillosa.
Hay personas de las que es imposible no caer fulminantemente enamorado.
Y ni si quiera importa si no te corresponden. Porque ese (inmenso) dolor es secundario comparado con el placer de no poseer la exactitud sobre algo.
Porque el amor tiene que ser descontrolado, furioso, rápido, efervescente.
Y yo, que soy experta en elegir a Romeo...
No querer desear a alguien y caer fulminado a sus pies se agradece.
No elegir amar y sin embargo hacerlo…Me devuelve la fe en la humanidad. En que existe lo irresistible, la bondad, lo electrizante, las historias deslumbrantes sobre las cosas más pequeñas. Que el mundo entero no está infestado de personas tan mundanas, corrientes y vacías como parece los domingos.
Que es necesario que existan personas de las que es inevitable enamorarse como antídoto para la desesperanza.



De todas formas, algo parecido a esto Julio Cortázar lo explica mejor que yo, como era de esperar:
"Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. Vos dirás que la eligen porque-la-aman, yo creo que es al verse. A Beatriz no se la elige, a Julieta no se la elige. Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos cuando salís de un concierto."

miércoles, 17 de julio de 2013

Historia de las 3.03 AM, y como escapar de la hora del miedo.

Érase una vez una muchacha con 10 nombres distintos que hacía listas sobre si misma una vez al mes.
Pero creo que ahora puede bastar con publicar una lista de egocentrismo una vez al año.
Puedo describir la mitad de mi vida con la palabra agridulce. Por poner sólo un ejemplo de todos los que podría poner diré que la palabra "Muchacha" ha sido elegida cuidadosamente, pese a que fonéticamente no me gusta, pero era la más adecuada para describirme en aquel tiempo en el que tuve 10 nombres distintos y de hecho con ella se referían a mi a menudo. Incluso ya había escrito "chica" y lo he borrado porque no era el sentimiento preciso que quería autotransmitirme.
Porque claro, yo no dejo que nada suceda por casualidad. Manipulación, no es la palabra adecuada, pero es la primera que acude a la mente. Pero que no, que no...que es algo más parecido a ser cuidadosa con los detalles, no te confundas.
Amo escribir a mano cuando sé exactamente lo que quiero decir y me va saliendo fluido, sin borrones y sin pausas, sin el bolígrafo moviéndose entre los dientes, y amo la sensación que se tiene cuando terminas y ves todos los sentimientos que has puesto en tinta. Sin embargo, cuando no estoy tan inspirada, me encanta escribir a ordenador y ver como parpadea el cursor, como retándome, como diciendo: "no sé si lo sabes, pero no tienes nada más que decir". Claro que es bastante probable que simplemente me guste por todas las cosas audiovisuales en las que el escritor mira este parpadeo mientras se rasca la cabeza y suspira, y me gusta imaginarme a mi misma de esta forma desde fuera, verme con cuidado, con el pelo más bonito de lo que en realidad es y los labios más suaves.
No me gusta confesar a nadie lo que soy, y por eso he aprendido a hablar mucho, y a hablar sin parar de mi, y sin embargo no decir una sola palabra de lo que -tontamente- considero que vale la pena conocer sobre mi.
Me matan de amor las cicatrices y los arañazos. Sé exactamente porqué, pero sólo te lo puedo contar mientras acaricio o beso una. De todas maneras, nadie me lo ha preguntado todavía, así que no parecerá tan psicópata como suena a veces, cuando digo con los ojos llenos de ilusión: ¿TIENES CICATRICES? ¿DÓNDE? ¿DE QUÉ? ¿PUEDO VERLAS?
Me gusta inventarme palabras y me gusta inventar palabras que ya están pasadas de moda, de esas que usaban nuestros padres y aún por aquella época ya eran horteras.
Me gusta poner estos corazones (♥) a veces, cuando me lo imagino así, detrás de las frases. Esto viene del manga y de que a veces simplemente hablamos mandándonos corazones invisibles y no nos damos cuenta. Como por ejemplo: Te veo luego, ♥. Yo lo veo como sonreír y a la vez decir más, y creo que sólo un lector de manga puede interpretar correctamente este desvarío que me traigo.
No sé -y nunca he sabido- acentuar algunas palabras básicas (difícil, América, época). Pero nada que un post-it en un lugar estratégico no pueda arreglar.
Tengo una obsesión sin sentido porque las morenas se pongan horquillas, adornos, diademas de color rojo en el pelo y las rubias adornos de color negro.
No creo en la frase "Lo que haces define quien eres" porque cualquiera puede equivocarse y no por eso ser una mala persona.
Me gusta tener una rutina al levantarme y seguirla paso a paso con cariño.
Me gustan los atascos y que me despeine el viento cuando vuelas yendo en coche con la ventana abierta. Me encanta la palabra Copiloto, o a lo mejor me gusta simplemente serlo. No, en serio...Me he montado una historia secreta fantásticamente estúpida sobre la palabra copiloto.
Por si no te has percatado, me gustan las palabras, porque son lo más peligroso y dulce que tenemos.
Me gusta dormirme después de llorar.
Me gusta ducharme de noche, completamente a oscuras.
Me gusta el cine clásico por como se hace todo, desde moverse, a los decorados, a la forma de andar y a los besos.
Me gusta ser capaz de seguir encontrando cosas que decir y cosas que amar, cuando creí que ya estaba todo dicho y hecho.



martes, 16 de julio de 2013

Supernova.

Lo que pasa es que a veces confundimos el amor platónico con el amor. Y qué putada (nos hacemos a nosotros mismos, y a ellos.)
Porque son dos cosas bien distintas, aunque el amor siempre sea parecido y sobretodo, inmenso.
El amor platónico no es deseo. Es enamorarse de una mente, idealizar a una persona. ¿Pero acaso no pasa eso cada vez que nos enamoramos? Pero no es eso, es la estúpida idea del ser humano que cree que al besarle y al levantarse con él le hará suyo. Pero cómo vas a hacer tuya una idea, cada idea. Eso no puede pertenecerte de ninguna manera, por más que lo intentes las ideas no se besan, se debaten, se hablan, se sueñan y ni aún así te pertenecen.
El amor platónico es amar su pasado, presente y futuro, y no sólo cada línea que se escapa de su boca como cuando amas.
El amor platónico lo puedo resumir en expectativas.
¿Qué son las expectativas? Esas cosas que no sirven para nada, excepto para decepcionar.
Las expectativas son geniales cuando se trata de amor, ya que entonces crees que la otra persona es mejor de lo que en realidad es, y tú quieres ser mejor para él, y así con todo.
Pero las expectativas en la relación con un amor platónico sólo pueden rompernos en pedazos, porque la realidad no puede superar toda la idealización que has puesto en esta relación, y tú le culparás a él cuando sólo quieres culpar a la realidad.
Así que déjales viviendo en sus libros, ama desde lejos, huye para no romperlos. Tocar algo que es tan perfecto que no puede ser real...sencillamente lo hará real. Esa es la única consecuencia, pero ¿no es terriblemente terrible?
Porque cambiará, como cambia todo lo que se ama.
Y dime para qué vas a entrometerte a modificar algo que antes de ti era perfecto, no serás tan egoísta de robarle eso al mundo, ¿o sí?

Anda calla, no me discutas, corre y enamorate, que es más o menos lo mismo pero con aire en los pulmones y sin tener que terminar el libro, sin tener que decir adiós al protagonista ideal.

lunes, 10 de junio de 2013

"Siempre es demasiado tarde o demasiado temprano para lo que uno quiere hacer."


O siempre recurres a esta excusa como justificación, todo puede ser.
Es una excusa completa, sirve para paliar el miedo, para sosegar el orgullo, para no tener que decidir y cargarte la responsabilidad sobre los hombros.
Decides, pero envuelto en esta excusa maravillosa, la decisión no se siente como tuya.
No decides no hacer algo, sino que todavía no es el momento para arriesgarte y hacerlo, o el momento ya ha pasado y ahora resultaría fuera de lugar.
Qué excusa tan maravillosa, nada depende de ti.
Y así, puedes seguir sin hacer lo que tienes que hacer, o ya puestos, sin tener que decidir, y que no sea para nada responsabilidad tuya, sino del universo, que total, para que existe el universo sino es para que le culpemos de todos nuestros errores, de los miedos que no nos atrevemos a cometer, y de las acciones que cometimos por miedo.
(Pero eso no pasará esta vez, porque aún es demasiado pronto, o ya es demasiado tarde.)

sábado, 20 de abril de 2013

Tú y tus libros, tus seis o siete álter egos, tus ensoñaciones, los miedos que dices que te despiertan en mitad de la madrugada.
Tú y tus mentiras, tú y tus cuentos para no dormirte.
Tus ansias de ser más de lo que eres, porque para ti no eres suficiente.
Ese es el problema, que para ti nada es suficiente, te lo resumo así: sin letras de canciones, sin párrafos subrayados, sin poner tus miedos en personajes inventados.
Sí, tienes un problema. Pero ¿Qué estás haciendo? Eso ya lo sabes. Y es igual de inútil ignorarlo y fingir que no existe como lo que tú haces: analizarlo, sacarlo de paseo por el silencio, ponerle mil nombres.
Es muy cómodo quedarse entre las sábanas, encerrarse en uno mismo, imaginar que alguien vendrá a salvarte de ti mismo, porque al fin y al cabo eso es lo que les sucede siempre a todos tus álter ego, tan distintos, tan iguales a ti.
Pero no son reales.
Tú sí, ese es el gran drama. “No estoy hecho para el mundo real” en eso si que no mientes… Que es cierto que no a todo el mundo le duele la realidad igual, pero todo el mundo consigue sobrevivir a su monotonía. Porque es muy fácil verse desde fuera, acariciarse a uno mismo y anclar en acordes los defectos.
Y todo el día andas con él ¿Pero qué voy a hacer? ¿Qué puedo hacer? Sería tan sencillo como dejar tanto egocentrismo a un lado, dejar también las malditas palabras a un lado y respirar un poco. Dejar que la gente choque contra ti y que sean ellos quienes te juzguen.
Subir a la montaña rusa y dejar que te encuentre el miedo, que sin miedo no se puede vivir, tú mismo me lo dijiste.

jueves, 18 de abril de 2013

No sé cual es la palabra dramática que estoy buscando en mis profundidades.
Puede que sea desolada, devastada, destrozada. Vacía, simple y llanamente.
En frases dramáticas podríamos concluir con “huía de los espejos”, “sus complejos le vencieron la batalla”, o la más acertada, aquella de “el mundo se había desplomado sobre sus hombros”.
Pero no es nada, no es nada.
Es sólo que perder la fe es una historia muy triste. Te roba todo el aire de los pulmones y no deja que levantes la cabeza de la almohada.
El desencanto es una historia muy triste, más que nada por lo irreversible que lo vuelve todo.
¿De qué hablas? Sólo digo que las personas serán felices siendo indiferentes, pero si no creo en las personas, difícilmente puedo creer en mi misma.
Será que sólo soy gente.
Y que no os esforzáis en escudriñarme, ni yo me esfuerzo en dejar de pestañear y que veáis un poco más de lo que hay tras la cortina insalvable que he construido a base de desilusiones, de las que vosotros, humanos ególatras, sois siempre los causantes. A veces por mis miedos, a veces por vuestros despistes.
Que la justicia es algo tremendamente injusto es una lección que se aprende muy al principio, y no es, a estas alturas, motivo de perder la fe.
¿Qué estás diciendo? Sólo digo que creer en las personas a ciegas, es lo que me hace existir. Es todo lo que siempre he sido y es todo lo que creí que sería, con sus rasguños y sus heridas. En su día me resigné a ser esto, porque valía la pena.
Pero estamos todos tan centrados en hablar de nosotros mismos, que no hacemos más que oír, y lo que yo hago es mudo, hay que ganárselo, y si lo que más os interesa son vuestras historias, y gritarlas hasta atosigar ¿Cómo vais a escuchar lo que no estoy diciendo?

(Porque no puedo creer que penséis que sólo soy esto.)

martes, 2 de abril de 2013

A veces pasa que hace más frío de la cuenta y quieres que alguien haga que se te rompan las costillas de abrazarte y fundirse en tu pelo.
A veces sucede que hace sol aliñado con un poco de alegría y quieres que alguien te saque de paseo de la mano por la primavera que va naciendo, y te sonría y haya más luz en sus ojos que en este cielo azul que parece que promete sueños, aunque sólo promete el cambio de estación.
No love, no glory, no hero in her sky.
A veces pasa, que hace tanto que no te llevan de la mano que quieres que te roben el corazón. Y todos tenemos derecho a noches a oscuras, pero no siempre se terminan por iluminar con certezas. Eso es lo malo de estar enamorado, eso es lo que más se echa en falta: La certeza. Decir: Me la juego por ti. Y no lo dudo ni un sólo segundo.
A veces quieres que te quieran, pero sólo dejas que te abracen, como ha sido siempre, como será siempre.
Que sí, que sería muy fácil dejarse llevar un poco y fingir que eres de cualquiera, porque al final, de esta manera, siempre acabas siendo de alguien. Porque a veces quiero ser tuya. Seas quien seas.
Porque qué bonito es ser de alguien.
No por ser suya, porque las personas no se pertenecen. Por ti mismo. Por decir: Salto al vacío. No creo en nada, pero en ti…en ti es imposible no creer. Creo en ti como ni si quiera creo en mi misma.
Pero tú no eres de nadie. And life goes easy on me, most of the time.